Miguel Luna Cortacans
Sección Alimentaria
Servicio de Salud
Delegación Territorial de Salud y Consumo en Granada
Volver a visionar algunas de estas películas ha sido un buen punto de partida para reflexionar, desde dentro del funcionariado, sobre la influencia del cine en la construcción de identidades colectivas para abrir un debate sobre la calidad y transparencia de las instituciones que en un plano teórico se encuentran al servicio de la ciudadanía.
La Administración pública, como pilar fundamental de cualquier sociedad desarrollada, ha sido objeto de interés y reflexión en diversos ámbitos del conocimiento. El cine, como arte y medio de comunicación, ha capturado y representado -gracias a la percepción y talento de los creadores- las tendencias, preocupaciones y retos en los que se debate nuestro tiempo, mostrando visiones polivalentes del sector público. Ya sea desde la mera cotidianidad en la que nos vemos inmersosa la hora de realizar los trámites administrativos hasta duras críticas hacia el sistema, el lenguaje cinematográfico ofrece una variedad de temáticas, personajes y situaciones que configuran un posicionamiento artístico y reflexivo acerca del funcionamiento de las instituciones públicas.
Existe una variada y amplia lista de películas que analizan cómo el séptimo arte ha diseccionado la Administración pública, explorando las narrativas, imágenes y discursos que se han construido en torno al Estado moderno. La siguiente relación de títulos no pretende ofrecer un análisis exhaustivo, sino más bien un ejercicio de memoria, una revisión personal de aquellas películas que me han dejado huella y en las que lo público aparece retratado, ya sea de forma explícita y directa o en las que se dejan entrever de forma traslúcida en las narrativas, invitando a la reflexión.
Volver a visionar algunas de ellas ha sido un buen punto de partida para reflexionar, desde dentro del funcionariado, sobre la influencia del cine en la construcción de identidades colectivas, lo que nos permite abrir un debate sobre la calidad y transparencia de las instituciones que, en un plano teórico, se encuentran al servicio de la ciudadanía.
Vivir (Ikiru, Akira Kurosawa, 1952)
Vivir es una emotiva reflexión sobre las ansias de vivir y la condición mortal del ser humano. El protagonista es un funcionario de mediana edad que descubre que padece un cáncer terminal y se embarca en una búsqueda existencial como viático a su desesperación, ya que considera que no ha disfrutado de una vida plena. El director nipón, a su vez, retrata un sistema público que carece de empatía y humanidad, donde los funcionarios, especialmente los más altos en el escalafón, están más preocupados por los procedimientos y la jerarquía que por el verdadero bienestar de los ciudadanos.
El verdugo (Luis García Berlanga, 1963)
Esta película ofrece una sátira sobre la burocracia y la Administración de Justicia durante la dictadura franquista. Más allá del contexto histórico, la película presenta una visión satírica e hiriente de los poderes del Estado, donde la burocracia y la rigidez de los procedimientos administrativos se presentan como obstáculos absurdos que afectan la vida de las personas. Berlanga representa un sistema en el que nadie se siente responsable de nada: cada personaje se limita a cumplir con su función y aplicar la norma, diluyendo así cualquier atisbo de responsabilidad individual en el engranaje colectivo del sistema. A su vez, a lo largo delel metraje, se reflexiona sobre temas universales como la ética, la responsabilidad y la dignidad humana.
Los espigadores y la espigadora (Les glaneurs et la glaneuse, Agnès Varda, 2000)
Este excelente documental propone una denuncia social sobre la sociedad de consumo contemporánea y su actitud indiferente hacia el desperdicio. La cineasta Varda nos introduce en la vida de los «espigadores», aquellas personas que, finalizada la recolección de la cosecha y otras fórmulas de recolección, espigan los restos que abandona a su suerte un modelo productivo basado en el despilfarro para generar un circuito de comercio y reaprovechamiento local de recursos, mostrando cómo es posible hallar valor y significado a lo que otros desechan. El documental nos interpela sobre la justicia social, el consumo responsable y los modelos de producción y distribución vigentes.
Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002)
La película nos acerca a un drama realista y crudo sobre el desempleo como consecuencia del desarrollismo industrial, que castiga con especial virulencia a los elementos más vulnerables de la sociedad por la edad, la pertenencia a un sector productivo o la acción sindical. Esta historia ofrece una crítica social y económica de la precariedad laboral en España y, por extensión, de otros estados que se precian de sociales y democráticos, cuestionando un modelo económico que condena a un sector de la población al desempleoa partir de la mediana edad. Además, pone de relieve las deficiencias del sistema de protección social y las dificultades a las que se enfrentan los desempleados para acceder a los recursos asistenciales, subrayando la importancia del papel de las instituciones públicas en la mitigación de estas desigualdades y en la búsqueda de soluciones que garanticen la inclusión y el apoyo efectivo a las personas que se encuentran desprotegidas.
Un asunto de familia (Manbiki Kazoku, Hirokazu Kore-eda, 2018)
Esta película japonesa es una conmovedora exploración de las dinámicas familiares, la pobreza, la marginalidad y la falta de ética moral en la sociedad contemporánea. Cuestiona la institución tradicional de la familia convencional, mostrando cómo los vínculos afectivos pueden ser más sólidos que los lazos biológicos. En un contexto donde la misericordia y la compasividad desplazan a la fría lógica de las leyes de protección infantil, la traumática intervención del sistema público de servicios sociales, que aboca a la desmembración de los elementos que no comparten vínculos de parentesco, genera profundas preguntas sobre los límites y fundamentos de la actuación administrativa y la proporcionalidad de las políticas sociales. La película invita así a reflexionar sobre la tensión que se produce entre el marco legal, la protección del interés superior del menor y el compromiso social como mecanismo compensador de los desajustes del sistema.
El joven Ahmed (Le jeune Ahmed, Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2019)
La cinta, de nacionalidad belga, aborda temas complejos y controvertidos como el fundamentalismo islámico, los desafíos del multiculturalismo, los procesos de integración socialy los riesgos de la radicalización política y religiosa. Con un estilo cinematográfico realista y austero, el título entabla un diálogo sobre la identidad cultural y los desafíos que plantea la convivencia en sociedades diversas y globalizadas, donde las tensiones pueden acabar degenerando en posturas extremas. La problemática del protagonista, el joven Ahmed, afecta directamente a los servicios sociales y a sus profesionales, a los que sitúa en primera línea de intervención. En este contexto, las instituciones públicas desempeñan un papel esencial, no solo como garantes de cohesión y equidad sino también como espacio clave para la prevención, la mediación y la construcción de una convivencia basada en el respeto y la inclusión.
El itinerario propuesto constituye solo una de las múltiples lecturas posibles, ya que la interpretación de las obras cinematográficas depende en gran medida de las referencias y experiencias que moldean la sensibilidad del espectador o espectadora. Como vemos, las instituciones públicas, como elementos fundamentales de la sociedad contemporánea, ocupan una posición relevante en el cine, lo que permite su análisis desde una amplia variedad de temáticas y géneros.
A través de la figura del personal funcionario público, el cine refleja percepciones y valores ampliamente compartidos en el imaginario colectivo, ofreciendo una mirada en muchas ocasiones poco complaciente sobre el funcionamiento institucional. Estas representaciones no solo deben contribuir a conocer por qué la sociedad percibe hoy con recelo la labor de la Administración pública, sino primordialmente y, desde una dimensión corporativa, también a favorecer la identificación de posibles ámbitos de mejora dentro del sistema público, lo que refuerza el papel del cine como herramienta de reflexión social.
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