Fase 4: PROTOTIPADO

En la fase anterior, de Ideación, el equipo de Sofía trabajó duro para diseñar una buena Propuesta de Solución, en la que describieron los atributos que debe cumplir ésta para que resuelva el Reto. Propusieron además algunos dispositivos que había que desarrollar para concretar esa solución. A medida que avanza el proyecto, sienten cada vez más una mezcla de alegría y nervios, porque “ven” el objetivo más cerca, están muy contentas con lo que van consiguiendo, pero saben que todavía queda mucho por hacer para que lo que han definido funcione de verdad y genere impacto. 

Hay que aterrizar la propuesta, convertir esas buenas ideas en una solución tangible, mucho más concreta, que se pueda probar y validar con las personas usuarias. Por usar una analogía artesana, es el momento en el que el equipo de Sofía debe salir del mundo de las soluciones imaginadas para entrar al «taller» a amasar la arcilla, a crear piezas que pueda «tocar» de verdad. Esto es lo que va a hacer con los prototipos. 

Un prototipo sirve para que nuestras ideas abandonen el mundo de las conjeturas y se adentren en el mundo de las experiencias tangibles, lo que nos permite probar, aprender y mejorar. Como dice Tom Kelley, «es un artefacto efímero  diseñado para explorar una idea, comprender un problema o probar una solución».  

PROTOTIPOS

Representaciones de posibles soluciones que sirven para experimentar y probar con las personas usuarias hasta dar con la definitiva.

Estas son algunas características más concretas de los prototipos:

  1. Son iterativos: Son versiones iniciales de la solución que se van modificando y mejorando continuamente a partir de la retroalimentación recibida de las personas usuarias.
  2. Son experimentales: Se utilizan para probar ideas y conceptos, lo que permite identificar y solucionar problemas antes de la implementación final.
  3. Son visuales y tangibles: A menudo son representaciones físicas o digitales que permiten a las personas usuarias interactuar con el diseño para poder dar feedback concreto.

La innovación pública necesita un enfoque ágil y adaptable. El prototipado iterativo es la clave para conseguirlo. Por ejemplo, co-creando soluciones con la ciudadanía, los servicios públicos y los expertos, y así aprovechar las ventajas de la participación.

En vez de estar meses diseñando «el plan perfecto» encerrado/as en los despachos, sal a probar rápido las distintas versiones de la solución con las personas usuarias, para integrar en ella sus expectativas.

Entre las muchas ventajas que tiene prototipar en la Administración, destacan estas:

  • Implica a la gente: Es un proceso participativo que genera compromiso. La solución que sale pertenece a todas las personas que han participado. Aporta legitimidad. 
  • ­Reduce el coste del error: Si se hacen ciclos iterativos de pruebas con personas usuarias se consiguen detectar los fallos o carencias mucho antes a que si se espera una versión demasiado avanzada, cuando los errores son más caros. También permite evaluar alternativas sin tener que comprometer desde el inicio demasiados recursos en ellas.  
  • ­Ayuda al consenso desde el realismo: Es fácil criticar desde la barrera, sin implicarse. Pero las personas hipercríticas tienen menos pretextos para buscar culpables si están invitadas a participar y se sienten parte de la solución.  
  • ­Facilita los apoyos: Los prototipos sirven para demostrar la viabilidad de una idea y así poder obtener el apoyo institucional que se necesita para implementarla. 

Es cierto que en la Administración ya existe cierta tradición de «prototipar» , pero esto se hace habitualmente por personas expertas, que trabajan siempre mirando hacia dentro y con mucho celo para que no se filtren las propuestas a la luz pública. Solo se presentan fuera cuando están casi terminados, lo que genera una percepción de que existe poco margen para modificar cosas. Además, cuesta más incorporar las nuevas sugerencias si el trabajo se da por hecho. ¿Cuál es la alternativa, cómo deberías hacerlo en tu proyecto? Abriendo el proceso, desde el principio, a la participación. Desde la primera versión, incompleta, se empieza a trabajar con las personas usuarias. Esto te ayudará a anticipar errores o «zonas ciegas» en normativas y políticas públicas porque, recuerda, «cientos de ojos ven más que dos».

«El prototipado en el sector público es un acto de coraje. Requiere la disposición de los líderes a aceptar la incertidumbre y a aprender de los errores» (Justin Trudeau)

Como verás, es complicado separar la tarea de construir los prototipos de la de probarlos. Son dos momentos que se suceden de manera fluida. No tiene sentido crearlos si no se pueden probar. Los prototipos tienen valor porque permiten que se testeen. Es un ciclo totalmente iterativo, como se aprecia en la siguiente figura.

Siendo conscientes de esta dinámica de ciclo, de que se trata de una iteración sucesiva, te vamos a explicar esta fase en dos «etapas», pero solo con fines pedagógicos. Lo que hay que hacer para «construir» no es lo mismo que para «probar», así que tiene sentido que lo expliquemos por separado. Pero no te olvides que esto funciona como un ida-y-vuelta, que no es una secuencia lineal. 

En esta fase vas a abordar cuatro tareas: 

  1. Decidir los prototipos  a desarrollar. 
  2. Crear los prototipos propiamente dichos.
  3. Diseñar los tests  para validar los prototipos.
  4. Realizar los tests y extraer aprendizajes para la siguiente iteración.