¿Experto o aprendiz?

Google Gemini. (2026). Ilustración conceptual del refrán "Aprendiz de todo, maestrillo de nada" [Imagen generada por IA]. https://gemini.google.com/

Lourdes Maria Martinez Mellado

Funcionaria del Cuerpo Superior Facultativo de Psicología
Delegación de Salud y Consumo de Granada

«Quiero desmontar esta absurda teoría de que aprender muchas cosas sea una pérdida de tiempo y que no te va a llevar a nada en la vida».

Abro los ojos. «¡Noooo! ¡Maldito ritmo agotador!» Me angustio, el reloj de pared retumba ensordeciendo mi flaco espíritu y se expande irracionalmente en una gran espiral socavando el tiempo y el espacio; el delicioso calor de las sábanas nocturnas se ha desvanecido y mi rostro virulento rezuma un frío polar inesperado. No entiendo la obsesión de este caprichoso brainstorming, esto no tiene solución; pierdo el juicio y me trastorno. El virus nace, muere, repitiéndose una y otra vez: «Oficial de mucho, maestro de nada», «aprendiz de mucho, maestro de poco», «quien mucho abarca, poco aprieta», «hombre de muchos oficios, maestro de ninguno». Viene y va, etéreo y repentino. Justo ahora me ha pillado concentrada escribiendo y ¡zas, lo he cazado! Lo tengo aquí mismo, atrapado en esta página y, con la convicción del cirujano, voy a diseccionar su naturaleza y extraerle por fin el sentido.

Hay algo que me quema en todo este asunto. Quiero desmontar esta absurda teoría de que aprender muchas cosas sea una pérdida de tiempo y que no te va a llevar a nada en la vida. Esta irremediable frustración crece exponencialmente, con todo mi respeto, afamado refranero. Supongo que si la vida te marcó por algo que te gustaba tanto como para no querer dejarlo, sin desdeñar el mérito a la constancia y dedicación con unas provechosas circunstancias favorables, te habrás convertido en un maestro, ¿o no?. ¿Has podido conservar tu trabajo hasta tal punto de llegar a ser un experto en la materia? ¿Qué piensas de las personas que se adaptan a cualquier trabajo? ¿Crees que hoy día se favorece la especialización en un puesto concreto o se aprovecha a los aprendices de mucho en favor de las empresas para cubrir otros puestos? ¿No sería mejor ser una mezcla de experto-adaptable para poder ocupar otros oficios? ¿Podrías ser un experto en muchos oficios? ¿Tu hobby te ha convertido en un maestro extraordinario? ¿Qué puedes decirme de tu experiencia? 

 Echando un ojo a la literatura para iluminar mi propósito, me doy cuenta de la complejidad del asunto. Esto da para mucho más que un ensayo, ¡en qué terreno me he metido y a ver cómo salgo!pero tengo fe, algo bueno aprenderé y ojalá tú también. Me encuentro en un mar de dudas: todas las teorías que consulto resultan convincentes porque me las aplico en alguna habilidad personal o situación que las corrobora. Por ejemplo, me identifico con el shoshin japonés y su mentalidad del eterno principiante; eso sí, soy curiosa y abierta a lo que elijo premeditadamente aprender; pero, pensándolo mejor, la interpretación más interesante sería tomar conciencia de esta altruista actitud desde que me levanto, y derribar la muralla irracional de pensamientos cuando no se ratifiquen mis planes o ideas. Si me lo propongo, sé que la tardanza del autobús, los olvidos de compras en el súper, el silencio eterno de mi hijo, el parloteo insufrible de mi compañero, las interrupciones de saludos y puertas abiertas en el trabajo, un solitario café sin amigos, la cancelación del taller de lectura, que mi jefa no me haga caso y un rutinario etcétera, me inocularán el virus gracias a la inyección de un nuevo y práctico shoshin.

Me gusta mucho la versatilidad de la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, psicólogo de 82 años que recibió por sus investigaciones el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en el año 2011. Su teoría sostiene que tenemos ocho inteligencias independientes (interpersonal, lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica y naturalista, a las que añade más tarde la existencial), por lo que una persona puede ser maestra en un área y aprendiz en otra sin que esto reste valor a su capacidad intelectual global. Y ahora, Howard Gardner, te pregunto: Por qué te decantarías: ¿ser experto en algo o aprendiz de mucho? Y la inteligencia artificial contesta tan pancha: «Para Gardner el ideal es ser un individuo que ha desarrollado un dominio experto en un área específica apoyándose en la combinación única de sus diversas inteligencias. El éxito educativo y profesional es ser capaz de abordar un mismo problema desde múltiples ángulos o inteligencias, lo que él llama “pluralizar” el conocimiento».

El profundo estudio del experto y el eclecticismo sin dirección del aprendiz son decisiones que un día tomaste para aprender; en mi caso, siendo una generalista funcionaria de la Administración autonómica me cautivó la emoción aventurera por los deportes acuáticos (principalmente surf, buceo con botella, vela, nado en aguas abiertas y esnórquel). La motivación nació rápida y vertiginosamente a raíz de la lectura del libro de Mario Alonso Puig Reinventarse, tu segunda oportunidad y despegué veloz de la zona de confort para convertirme de un capullo a un indefinido ser acuático más que a mariposa. En el tiempo de ocio me dejaba llevar y practicaba intensivamente uno de estos deportes durante tres o cuatro meses, ¡vivía con ilusión!, ¡voilá!, ¡sesión de surf y más surf! Transcurrido ese tiempo ¡ya tocaba cambiar!, ¡ahora buceo y más buceo!, ¡esto es increíble!, y después ¡la libertad de navegar con el wing!, ¡qué maravilla! y así sucesivamente gozaba divirtiéndome. Esta variada práctica me llenaba de una desbordante ilusión, casi recién nacida surgía en cada ocasión, además los resultados de las sesiones pasaron a un segundo plano y no tenían apenas importancia, ¿qué más se podía pedir? La monotonía se marchó dando paso al más emocionado de los presentes, siempre cargado de aventura con la intriga continua de lo que me depararía el mar. Y allí frente a él me situaba a leer sus intenciones, ¿estaría agresivo con viento fuerte?, ¿sería suficiente para navegar?. ¡Oh, hoy es una balsa calmada y deliciosa! ¡Está perfecto para nadar! ¿Movidito pero con buena visibilidad para observar a mis amigos los peces? ¡Qué mala leche tiene hoy tan revuelto!, ¡no quiere ni que ni entre! «Practicar y practicar». Me hice con el lema de mis amigos los surferos: lo importante era meterse y yo entraba, porque el gusanillo del surf me picó muy fuerte.

Así que llego a la conclusión de que no soy experta en nada y ¡ea!, me pongo la medalla a la máxima indefinición existencial gracias a la dispersión de mis inquietudes. Muchas gracias, mamá, por repetírmelo tantas veces, seguro que el buen salvaje de Rousseau estaría de mi lado. La naturaleza humana es sabia y ¡sí!, soy una experta rica en ilusiones.

Reseña histórica del refrán

Robert Greene utilizó la frase “absoluta Johannes Factotum” (en lugar de “Jack of all trades”) en su libreto de 1592 Groats-Worth of Wit, para referirse de manera indirecta a William Shakespeare, actor desechado, siendo ésta la primera mención publicada del mismo.. Algunos estudiosos creen que Greene no se refería a Shakespeare, sino a “Resolute” Johannes Florio, conocido como Juan Florio. Han señalado cómo “Johannes” era la versión latina de Juan (Giovanni), y el nombre con el que Florio era conocido entre sus contemporáneos. El término “absoluto” se cree que rima con el apodo utilizado por Florio en su firma (“resuelto”), y el término “factotum” se cree que se utiliza como una palabra despectiva para referirse al trabajo de secretario, John Florio. 

En 1612, la frase apareció en el libro “Ensayos y personajes de una prisión” del escritor inglés Geffray Mynshul, publicado originalmente en 1618, y probablemente se basó en la experiencia del autor mientras estuvo recluido en Gray’s Inn, Londres, cuando estaba encarcelado por deudas.

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