¿Conoces lo que de verdad ocurre en los Encuentros Intergeneracionales?

Esperanza Delgado Gómez

Técnica Superior Facultativa de Ciencias Sociales y del Trabajo

Dpto. de Administración General de la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Huelva

Un viernes por la tarde, lluvioso y frío, en casa, tranquila, después del deber cumplido de una gran semana laboral, sofá y acompañada de mi retoño, decidí —precipitadamente y como si me faltara el aire— tirarme al vacío de lo desconocido y romper mis propias barreras e inseguridades, recorrer otros caminos en esta, mi casa, la Junta de Andalucía.

Con el móvil entre las manos me inscribí en el Programa Embajadores del Conocimiento, concretamente en el proyecto Encuentros Intergeneracionales. Lo tenía claro: donde haya personas, ahí voy yo; donde existan retos, ahí quiero estar; donde pueda encontrar implicación y nuevas experiencias, es el sitio… ese es el regalo.

Eso es así porque desde pequeña soy un animal social. Me he ido puliendo con los años (como todos), pero sigo sin querer perder la chispa. Trabajadora social de formación, junto con Ciencias del Trabajo, siempre he estado aliada con el cambio, las acciones locas y los imposibles. Mis labores profesionales han estado vinculadas a muchos ámbitos distintos con un punto de conexión vital, las personas, y siempre creyendo en las miles de posibilidades de transformación. Empresas privadas, asociacionismo, entidades públicas locales y Junta de Andalucía (fundamentalmente en el SAE). Ahí, en la batalla de la atención directa, orientación, asesoramiento y gestión de personas. A finales de 2024 vino un gran cambio a mi vida, llevándome a una gran compañera que me abrió el camino al Programa Embajadores del Conocimiento.

Este programa comienza en el frío enero y se desarrolla durante diez meses. Diez meses de compromisos y trabajo en equipo, de crear lazos con compañeros y grandes aprendizajes. Encuentros Intergeneracionales se caracteriza por ser un proyecto que, más allá de los entregables, se materializa en un gran día para los que trabajamos en este proyecto, que es sin duda el día en el que nos ponemos cara, miramos a los ojos a todas las personas que han querido colaborar, y nos reunimos en Sevilla para poner en contacto a los juniors y seniors, les presentamos el encuentro intergeneracional y les vendemos los contenedores. Esto es lo que he venido a relatar aquí.

Durante meses nuestro equipo hizo arduas funciones de investigación buscando perfiles adecuados que quisieran participar, nos formamos para detectar el conocimiento crítico, bloqueamos nuestras agendas con numerosas reuniones para organizar el encuentro, nos apoyamos como si fuéramos comerciales con el fin de captar a profesionales que aportaran su saber, que reflejaran su profesionalidad en entregables reales, útiles y perdurables para el colectivo destinatario. Se diseñaron cuestionarios y se lanzaron al personal vinculado al área de legislación, a través de los cuales posteriormente analizábamos sus experiencias, disponibilidad y conocimiento crítico. Este es el IX Encuentro Intergeneracional, que ha concluido con una participación de 39 juniors y seniors.

Y llegó el día tan esperado, siempre acompañados por nuestra querida pareja profesional y brillante del IAAP (Javier Domínguez y Reyes Boralla), y la experta María Claudia Herrera. Con nuestras mejores sonrisas realizamos la acogida de los participantes en la sede del IAAP, los ubicamos tras preparar el espacio y arrancamos el día con las presentaciones oficiales. Y, de repente, todo cambia: esto no es un curso, es algo vivo, ¿que está pasando?, ¿qué metodología es esta? Se nota en las caras y la energía se hace patente. Dinámicas de presentación, check-in, píldoras de comunicación, mapeo por tribus, relatos de inspiración, café del mundo, dinámica del despertar, mercadillo de ideas, diseño para la acción sabia y check-out. ¿Os suena? Las dinámicas y técnicas participativas y de trabajo colaborativo no son nuevas; sin embargo, nos anclamos en el día a día y se nos pierde a veces la iniciativa, la creatividad, la proactividad, el aprendizaje colectivo, y la planificación y evaluación como herramientas básicas de diseño de nuestra misión organizacional.

Como embajadores del programa y tras tantos meses de organización, el día del encuentro es en el que ponemos en práctica todo lo aprendido y pasamos a la acción. Varios se dedican a recopilar la cosecha, que consiste en ir captando todo lo que allí ocurre para crear al final del programa un libro con el contenido de toda esta experiencia. Otros capturan fotografías que reflejen lo que ocurre en la sala, en los grupos de trabajo. Otros participan y apoyan la realización de las diferentes dinámicas y técnicas. Asimismo se presenta cada entregable a los embajadores de segunda generación, es decir, a los 39 valientes que han querido implicarse en este proyecto. Los embajadores nos subdividimos y apadrinamos un contenedor para venderlo a los participantes: en nuestro encuentro fueron Consejos de Sabios, Infografías, Red Profesional, Encuentros Intergeneracionales Autogestionados y Plan de Acogida. Todo ello con un acompañamiento a los participantes en los tiempos de descanso, en las conversaciones y en hacer que fluyan las sinergias profesionales, que también es algo que se van a llevar después de esta experiencia.

¿Esto en qué repercute a los embajadores? Conlleva atreverse, arriesgarse, descubrir aptitudes, innovar, experimentar, abrir nuevas relaciones y crear redes, investigar, ponerse retos. No son palabras vacías, están llenas de realidad porque estas prácticas repercuten en la mejora de habilidades sociales: ahondas en tus fortalezas y debilidades; desarrollas competencias como hablar en público, la asertividad, y la escucha activa; aprendes más sobre la comunicación no verbal, y la santa paciencia también de su cultiva enormemente. En el transcurso de este programa aprendes en 360 grados, de arriba a abajo y de izquierda a derecha; aprendes y creces sobre ti misma, del equipo, de cualquier persona colaboradora.

En definitiva, lo que allí se crea, lo que surge y nace en estos encuentros, no se acaba al finalizar la jornada. Te lo llevas a tu trabajo, es más, te lo llevas a tu casa y a tu entorno, que no se explican cómo se puede implicar una en algo tan grande de una forma voluntaria. A nivel profesional crezco, hago contactos, desarrollo competencias, lidero grupos, conozco estrategias de trabajo colaborativo, me planteo retos, hablo en público, fomento la creatividad, creo equipo, cuestiono lo estructurado porque sí, me hago partícipe de una forma de colaborar en la que no estás solo. Recuerdo que hay personas por toda nuestra organización, en todos los lugares de Andalucía, creando procesos de mejora continua para alcanzar unos servicios públicos de calidad, y personalmente… para eso necesito otro artículo en la revista, no os miento.

Si te animas a experimentar y permitirte a ti mismo vivir algo similar, ya sabes, ¿te apuntas a Embajadores del Conocimiento?

Ni que decir tiene que lo plasmado aquí no sería de igual modo sin mi equipo: Tano, Marta, Cristina, Javier, Pablo, Mirian, Esther y Sonia, y a los segundos embajadores que están ahora diseñando sus entregables. Gracias miles por permitirme estar y hacerme sentir.

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