Encarnación Gutiérrez Sánchez y Nadia Marín Jiménez
Enfermeras Referentes de Centros Educativos (ERCE) Distrito Sanitario Metropolitano de Granada.
Publicado el domingo, 18 de octubre de 2026
Los vapers están de moda, haciendo más difícil evitar que los niños y los adolescentes consuman nicotina o productos parecidos al tabaco. La forma atractiva de los vapers, los distintos modelos, los sabores variados y la idea de que estos instrumentos dañan menos la salud dificultan que el alumnado detecte los peligros desde edades tempranas.
Los datos de España muestran que el uso de cigarrillos electrónicos es una conducta que necesita acciones de prevención inmediatas. La encuesta ESTUDES analiza a estudiantes de 14 a 18 años de forma periódica y aporta datos claros sobre este tipo de conductas. [1]
Las investigaciones científicas también analizan si usar cigarrillos electrónicos facilita empezar a fumar tabaco normal más adelante. Las conclusiones respaldan la necesidad de mantener actividades preventivas, aunque conviene leer cada estudio con calma por las posibles limitaciones de las pruebas. [2,3]
Una realidad que también está presente en los centros educativos
En esta situación, el colegio y el instituto son espacios clave. Estos centros permiten enseñar hábitos de salud con tiempo y llegar al alumnado antes de que los jóvenes adopten costumbres dañinas y surjan las consecuencias. Esta tarea encaja con el trabajo cotidiano de la Enfermería Referente de Centros Educativos (ERCE), que busca promover la salud, evitar enfermedades y conectar el centro de salud con los centros educativos. [4,5]
Dos centros, dos entornos, una misma pregunta
Esta experiencia nació de una duda clara: ¿afecta el entorno donde estudia el alumnado a la hora de probar vapeadores o de entender los riesgos del vapeo? Para responder a esta cuestión, el equipo observó dos centros educativos de la provincia de Granada:
- IES El Temple, un centro público situado en un pueblo, con 115 participantes del medio rural.
- Colegio Juan XXIII, un centro concertado situado en Granada ciudad, con 223 participantes del medio urbano.
En la actividad participaron 338 alumnos y alumnas de 11 a 16 años. La investigación observó la situación sin alterar el entorno, describió los datos reunidos y comparó ambos centros. Las enfermeras referentes dieron una sesión informativa en cada centro para explicar los peligros de los vapeadores, con la coordinación de la ERCE.
Para lograr que el alumnado comprendiera el mensaje y participara de buen grado, el material usado tenía un diseño con estética de anime. El equipo no buscaba convertir la charla en un juego, sino usar imágenes cercanas al alumnado para explicar temas de salud que suelen resultar pesados en presentaciones tradicionales.
Al terminar la sesión informativa, el alumnado respondió a un formulario opcional y anónimo.
¿Qué encontramos?
Los datos recogidos muestran cifras muy parecidas entre el centro rural y el centro urbano en varios puntos analizados.
Los datos sobre haber probado vapeadores resultaron casi iguales: 53,0 % en el centro rural y 52,5 % en el centro urbano. En cuanto a conseguir vapeadores, las cifras mantuvieron la cercanía, con un 26,1 % en el centro rural y un 23,3 % en el centro urbano.
El alumnado de los dos centros mostró una alta conciencia sobre la adicción, aunque la cifra resultó mayor en el centro rural: 93,9 % frente al 85,7 % del centro urbano.
Hay un dato que no se puede comparar entre los dos centros: la opinión sobre el daño del vapeo para la salud general. El formulario solo guardó esta información en el centro urbano, donde alcanzó el 95,5 %. En cuanto al sexo, como indican las encuestas, vapean más las mujeres que los hombres, considerado entre el sexo femenino una moda cool.
Lo que los datos permiten decir
En este grupo de estudiantes, el porcentaje de personas que probaron vapeadores fue casi idéntico en los dos centros. Este dato describe una situación similar entre el centro rural y el centro urbano analizados, pero no sirve para afirmar que el lugar donde vive el alumnado carece de importancia en el consumo de vapeadores. Para aseverar eston hacen falta estudios con más centros educativos, más participantes y análisis con pruebas estadísticas para medir la relación entre variables.
Tampoco se puede asegurar que la sesión informativa motivase de forma directa las opiniones posteriores del alumnado. El formulario se entregó tras la charla y el estudio no tiene respuestas previas para comparar cambios ni cuenta con un grupo de estudiantes que no recibiera la charla.
Por estas razones conviene mirar los resultados con prudencia: tras la intervención, muchos estudiantes dijeron que prefieren no probar los vapeadores o que quieren dejar de vapear. Ciertamente es un dato interesante para el trabajo de salud, pero el resultado no prueba por sí solo la efectividad de la intervención sino de la necesidad.
Esta prudencia no resta valor al trabajo. Al contrario, ayuda a pensar su proyección futura en la siguiente actividad, ampliándola a más niños y niñas y a más centros. Por tanto, el punto central de este trabajo consiste en afirmar que el estudio se debería ampliar a población más joven, justo antes de que lo prueben, ya que la prevención debe hacerse antes de la conducta y la ERCE es el pilar.
Saber que existe un riesgo no siempre evita experimentar
Uno de los detalles más llamativos es cómo conviven dos situaciones opuestas. Por un lado, la mayoría del alumnado sabe que los vapers causan adicción. Por otro lado, la mitad del alumnado admite que ha probado los vapers alguna vez.
Esta diferencia muestra que conocer un peligro no significa cambiar la forma de actuar de inmediato. Dar información ayuda, pero evitar el consumo de vapeadores requiere trabajar la valoración individual del riesgo, la presión de las amistades, la facilidad para comprar vapers, la costumbre social y la capacidad del alumnado para tomar decisiones sanas.
Este aspecto adquiere importancia al trabajar con gente joven. La prevención de adicciones no debe empezar cuando el consumo ya existe, sino antes de que el alumnado vea los vapeadores como algo normal o propio de su edad.
Desde este punto de vista, la intervención educativa ERCE y su evaluación cobra sentido como una pieza dentro de un plan de salud más amplio.
El papel de la Enfermería Referente de Centros Educativos
Esta experiencia enseña el valor de la Enfermería Referente de Centros Educativos (ERCE): detectar necesidades de salud en las aulas y organizar charlas adaptadas al alumnado.
La posición de las enfermeras referentes facilita además la unión entre el centro de salud y el colegio o instituto. Su labor va más allá de dar una charlas o intervenciones puntuales; implica conocer las aulas, detectar problemas, adaptar los mensajes y dar un seguimiento continuo al alumnado de forma personalizada mediante las asesorías.
El trabajo con los vapeadores sirve de ejemplo. La prevención puede arrancar con una charla en clase, pero la labor preventiva debe continuar con la ayuda del profesorado, las familias y otras personas que cuidan la salud de la infancia y la juventud.
El propio modelo de salud de Andalucía coloca a la Enfermería Referente como un puente entre la Atención Primaria y las aulas, asignando tareas de prevención, seguimiento y promoción de hábitos sanos. [4,5]
Una experiencia que abre una nueva línea de trabajo
Las respuestas obtenidas dejan una duda que la primera actividad no podía resolver: ¿qué ocurre si la información se da antes y se mide lo que piensa el alumnado antes y después de la sesión? Con esta base, el equipo ERCE prepara una nueva investigación para comparar respuestas en estudiantes de 5.º y 6.º de Primaria, es decir, con niños y niñas de 11 y 12 años.
El motivo de trabajar en estos cursos es adelantarse al problema. La meta es actuar antes de que el vapeo se vuelva un hábito común y analizar los conocimientos e ideas del alumnado antes de recibir la información sanitaria.
En el nuevo plan, el alumnado responderá un formulario antes de la charla y otro formulario después de la charla. De este modo se obtendrá una medición inicial para valorar los cambios en las respuestas con mayor firmeza que en la primera experiencia.
También es interesante mirar el contexto social donde puede suceder el primer contacto con estos productos. Entre las situaciones que el equipo ve relevantes para el próximo estudio están ciertas celebraciones familiares y sociales. En esas celebraciones, el equipo piensa que los vapeadores podrían aparecer como regalos o como algo normal, también la relación del uso de otras sustancias como aceite de cannabis en cachimbas o shishas. Esta idea necesita ser estudiada; no se presenta aquí como un hecho confirmado sino como una proyección.
La nueva investigación también permitirá comparar centros y contextos y comprobar si una intervención temprana cambia el conocimiento y la percepción del riesgo. Si el proyecto resulta viable, sus resultados podrían ayudar a ajustar la edad, el momento y el formato de las intervenciones preventivas que se hacen en otros centros educativos y en Andalucía.
Así, el estudio actual no es un punto final, sino una primera experiencia que ayuda a formular una pregunta más precisa y a mejorar el diseño de la siguiente intervención preventiva.
Qué aporta esta experiencia a la práctica profesional
Desde la práctica diaria, esta experiencia aporta tres elementos. El primero es la utilidad de observar el fenómeno en contextos diferentes. Comparar un centro rural y otro urbano evita que las medidas preventivas se diseñen solo a partir de una visión general. También facilita identificar similitudes y diferencias que luego se pueden estudiar más a fondo.
El segundo es la importancia de adaptar el lenguaje y los materiales a la población objetivo. En adolescentes, la forma de presentar la información puede afectar a su atención y comprensión. El formato usado en esta experiencia buscó acercar el contenido preventivo a sus códigos visuales sin perder la exactitud de la información.
El tercero es la necesidad de evaluar las intervenciones. Una actividad educativa no debe considerarse eficaz solo porque haya sido bien recibida. Se necesita establecer indicadores, recoger datos antes y después cuando sea posible, y revisar los resultados para cambiar lo que no funciona.
Este último aprendizaje es especialmente relevante para la Enfermería Referente de Centros Educativos. Se trata de pasar de hacer actividades aisladas a crear intervenciones planificadas de forma conjunta con la Consejería de ducación, para evaluar y exportar los resultados.
Conclusiones
En los dos centros estudiados, los porcentajes de estudiantes que habían probado vapers fueron muy similares. No hubo diferencias descriptivas significativas entre el contexto rural y el urbano.
La alta percepción de que estos productos son adictivos coexistió con una proporción importante de estudiantes que dijeron haberlos probado. Este resultado refuerza la necesidad de que la prevención no se limite a dar información sobre los riesgos. Debe plantearse desde edades tempranas y dentro de una estrategia continua de promoción de la salud.
Después de la intervención educativa, una gran proporción de estudiantes manifestó la intención de no iniciar o dejar el consumo. Este resultado es interesante para la práctica profesional, aunque el diseño usado no permite atribuir causalmente ese resultado a la intervención ni demostrar su eficacia.
La principal aportación de la experiencia es doble. Permite conocer una realidad concreta en dos contextos educativos distintos y da una base para mejorar el diseño de futuras intervenciones.
El siguiente paso será avanzar hacia un estudio comparativo en estudiantes de 5º y 6º de Educación Primaria, incorporando mediciones antes y después de la intervención. El objetivo es conocer mejor cuándo y cómo abordar la prevención y generar evidencia útil para la práctica de las Enfermeras Referentes de Centros Educativos.
La prevención puede llegar antes de la conducta. El reto es encontrar el momento adecuado, usar un lenguaje que los estudiantes comprendan y evaluar si lo que hacemos realmente aporta valor.
Bibliografía
- Álvarez Palacios, MP, Martínez Giménez, S., y Quesada García, E. Manual de acogida enfermería referente de centros educativos. Sevilla: Consejería de Salud y Consumo; 2025.
- Begh, R., Conde, M., Fanshawe, TR, Kneale, D., Shahab, L., Zhu, S., et al. Cigarrillos electrónicos y consumo posterior de cigarrillos en jóvenes: una revisión sistemática. Addiction. 2025;120(6):1090-1111. doi:10.1111/add.16773.
- Junta de Andalucía. Funciones y competencias de las Enfermeras Referentes de Centros Educativos (ERc) en Andalucía. Servicio Andaluz de Salud; 2021.
- Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), 1994-2023. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2023.
- Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Estudio piloto ESTUDES 2023. Encuesta sobre uso de drogas y adicciones en estudiantes de enseñanzas secundarias de 12 y 13 años de 1.º y 2.º ESO en España. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2023.
- O’Brien, D., Long, J., Quigley, J., Lee, C., McCarthy, A., y Kavanagh, P. Asociación entre el uso de cigarrillos electrónicos y el inicio del tabaquismo en adolescentes: una revisión sistemática y metaanálisis. BMC Public Health. 2021;21:954. doi:10.1186/s12889-021- 10935-1.
- Ramírez-Cervantes, KL, y García-Rodríguez, E. Patrones de consumo del cigarrillo electrónico y de los productos de tabaco calentado en España. Revista Española de Salud Pública. 2021;95.
- Watt, E., Bush, A., Gardner-Medwin, J., y Langley, RJ. Adicción a los cigarrillos electrónicos en adolescentes: ¿cómo logramos que dejen de fumar? Pediatric Pulmonology. 2025;60(1). doi:10.1002/ppul.27403.
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