Áreas de Oportunidad y Ordenación del Territorio en Andalucía
ÁREAS DE OPORTUNIDAD Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO EN ANDALUCÍA 28 No obstante, la inobservancia en la práctica de éstos, las diferentes modificaciones legislativas que, sin duda, fueron una excelente oportunidad, desaprovechada, para regular una cuestión carente del necesario soporte legislativo en esta comunidad y la reformulación de los iniciales objetivos en la propia planificación territorial en la que parecía centrarse de nuevo todo el interés de la política territorial autonómica, llevan a plantearse y replantearse un conjunto de aspectos, ¿dónde estamos y hacia dónde vamos?, ¿se conoce el camino a seguir? A estos interrogantes iniciales que resumen la situación, le siguen otros tantos, ¿es realmente preciso dotar a los instrumentos de planificación territorial de herramientas o mecanismos con capacidad para alcanzar los objetivos previstos?, ¿son eficaces por sí solos los instrumentos de planificación territorial para lograr el modelo que proponen?, o acaso, ¿no están teniendo en la práctica un efecto contrario a aquel que persiguen, incrementando los desequilibrios y distanciándose de los criterios de equidad e igualdad que le son propios a la ordenación del territorio?, ¿pueden, decisiones discrecionales del planificador territorial incrementar los ya preexistentes desequilibrios territoriales o es justo el contrario el objetivo perseguido?, ¿no sería preciso habilitar herramientas que conjuguen y equilibren estas iniciales desigualdades a que están dando lugar los planes territoriales? Una comunidad como Andalucía, con su etapa de planificación territorial casi colmatada acaso, ¿no debería conjugar ésta con nuevas perspectivas en las que los esfuerzos comiencen a centrarse en ejecutar y desarrollar aquellos principios y objetivos que, previstos en el propio marco normativo y en los instrumentos de planificación territorial, son esenciales para el logro del modelo propuesto?. La ordenación del territorio precisa visualizarse y ello pasa necesariamente por implementar en el territorio las propuestas contenidas en los instrumentos de planificación territorial, hacerlas efectivas, ejecutarlas, hacer visible la ordenación del territorio. Uno de los principales problemas achacados a esta función pública es la carencia de instrumentos concretos que, desde la propia planificación territorial, desde los planes, posibilite su ulterior ejecución. En las últimas décadas se ha hecho un esfuerzo ímprobo en planificación territorial y en gestión urbanística, en el que se han centrado todos los esfuerzos, pero se ha obviado un tercer pilar esencial para el logro de la ordenación del territorio y que debiera haber acompañado a aquéllas, la propia gestión territorial. Sin embargo, y aún tímidamente, algunas Comunidades Autónomas han ido estableciendo e incorporando a sus legislaciones o instrumentos de planificación territorial, elementos con una clara vocación dirigida a la ulterior gestión e implementación de sus contenidos y al logro de los objetivos de esta función pública. Y en este punto se centra el objeto del presente trabajo, aunando el escenario esbozado en torno al devenir de la ordenación del territorio en Andalucía, en suma,
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