Estudios sobre el Gobierno y la Adminsitración de la Junta de Andalucía

V._LAS RELACIONES ll_~LA_l:\D~INISTRACIÓN AN[J_~LUZ~__CON OTRAS ADMINISTRACIQ~~~ !I 323 --i--- 1. A MODO INTRODUCTORIO Pasados treinta años de la entrada en vigor de nuestra Constitución y tras los mismos años de experiencia autonómica, de nuestra reforma territorial del Estado, puede parecer exa– gerado afirmar que el sistema de organización territorial español sufre hoy de parecidos males a los que padecía cuando se puso en marcha. Sin embargo es así, al menos a nuestro parecer. Resumamos: Las tensiones nacionalistas, la interpretación de un modelo autonómico previsto para dar salida a las reivindicaciones vascas y catalanas que modificó los presupuestos políticos del consenso cons– titucional y el tenor literal del artículo 152 CE generalizando el proceso de descentralización política, esas tensiones, repetimos, no han cesado. La tensa espera que vivimos a la fecha de cerrar este trabajo pendientes de la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, recuerda la situación política de los primeros años de puesta en marcha de nuestro Estado de las autonomías. La formulación del principio de autonomía local plasmada en la Ley Básica de Régimen Local y basada en la idea de participación es tan poco convincente hoy como hace veinte años. Esta formulación se mantiene pese a los finos ataques de la doctrina que reivindica una autonomía política. Parece ya una comunis opinio que la formulación defensiva de la autonomía local no lleva más que al desconocimiento de esa autonomía. Lejos de esta idea se reivindica una autonomía política que tiene como presupuesto competencias propias, específicas y finan– ciación incondicionada y suficiente. Esta idea que poco a poco se abre camino es difícil que cale en la mentalidad de algunos de nuestros dirigentes. Y, finalmente, seguimos con una estructuración de nuestro modelo territorial no acorde a las exigencias de la Unión Europea en cuanto a cooperación e interdependencia se refiere. La negativa -cerril- ciudadana y de no pocos dirigentes políticos, a aceptar y entender que un mecanismo tan complejo como el diseñado en nuestra España de las Autonomías no puede funcionar sin un impulso común, sin una lealtad al propio sistema constitucional y sin un trabajo en común, sigue dando sus desastroso frutos en la práctica. Nada de esto ha cambiado para nuestra desgracia. La reciente crisis económica no es ajena a estos vicios sin corregir y algunos especialistas en economía opinan que muy proba– blemente esta profunda crisis no pueda superarse, o al menos lo hará con mayor dificultad, si no se solventan estas cuestiones y se deja de considerar estos desajustes como "parte de nuestro modo de de ser y hacer las cosas". Estas páginas van dedicadas a reflexionar sobre la tercera de las cuestiones apuntadas. Estas breves páginas quieren ser una nueva llamada a insistir en la necesidad de las relaciones administrativas de cooperación, del principio cooperativo y de como afronta el tema nuestro ordenamiento autonómico.

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