El singular modelo de gestión de los servicios sociales en Andalucía: "El concierto social"
PRÓLOGO 23 asesores y consultivos de altura, sin duda influidos por un sentido de conveniencia de adoptar soluciones simples, como es la del contrato especial ex art. 25.1.b) de dicha Ley, con el fin de no complicar en demasía la ya abigarrada tipología de convenios y formulas contractuales existentes, solución que seguramente ha sido valorada como un bien jurídico a proteger desde un criterio de razonabilidad. Pero esta postura, efectivamente razonable, tiene en este caso un contrapunto muy poderoso si partimos de la convicción de que, a la postre, no hay ningún bien jurídico merecedor de mayor protección que el respeto al principio de legalidad, que es la tesis sostenida por la doctora Caraza. Y sinceramente creo que vale la pena el esfuerzo de sacrificar la obtención de bienes jurídicos inmediatos, aunque sean razonables, si ello sirve para restaurar el culto a algo tan deteriorado como es el respeto a la Ley y al correcto funcionamiento de las fuentes del derecho (principio de jerarquía, reserva de ley, seguridad jurídica…) que, aunque banalizadas interesadamente por su condición formal –no está precisamente en auge el respeto a las formas en sus diversas vertientes- no deja de ser, velis nolis, el alfa y omega del sistema político y social. No me resta sino añadir algo sobre el sentido de la repetición de estas mis modestas palabras introductorias, según dije al principio. Solamente decir que esta reiteración revela por sí misma la fijeza del afecto en el tiempo, que es lo propio de la lealtad recíproca genuina y de esa peculiar relación discípulo-maestro que perdura y es intocable cuando está bendita por la autenticidad. Es aquí donde reside la belleza de la vida universitaria, lo que no se suele dar en otros ámbitos: el respeto a quien te enseñó y dirigió tus pasos, aunque por propia ley de vida y del progreso, los discípulos tengan incluso el deber de llegar a saber más que sus maestros. Me complace decir esto máxime teniendo en cuenta que la presente obra, desde la cruz a la raya, es mérito propio y exclusivo de María del Mar. Debo confesar que en estas divagaciones me perdía aquella luminosa mañana del día 2 de octubre de 2019, cuando al lado del Guadalquivir, en el collado de Coria del Río donde se ubica la casa de Blas Infante y el Museo de la Autonomía Andaluza, a pleno sol brindábamos alegremente tras el lucido y muy concurrido acto solemne de entrega de los premios que llevan su nombre. Francisco López Menudo Catedrático de Derecho Administrativo Emérito e Investigador honorario Universidad de Sevilla
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