El singular modelo de gestión de los servicios sociales en Andalucía: "El concierto social"

PRÓLOGO 19 solo este enredo. Alguien debe desenredar la maraña y ahí está la que he llamado investigación informativa para realizar esta tarea de servicio público. Como digo, el éxito de este estilo de trabajo se ha ido asentando de manera aplastante dado que los medios informáticos y la disponibilidad de las redes y bases de datos permiten incorporar a cualquier obra que se haga un universo de información (listas bibliográficas exhaustivas, profusión de citas a veces inextricables, aportación de datos o informaciones de otras ciencias o artes, etc.) que hace unos años era sencillamente imposible e incluso impensable. Es claro que siempre se agradece la aparición de este tipo de obras porque sirven como en bandeja lo que nos costaría un gran esfuerzo hallar por nosotros mismos Sin embargo, cabe anotar, aunque sea muy brevemente, algunas consecuencias no tan positivas de esta realidad. En primer lugar, la efímera vida de este tipo de obras pues la misma razón causante de su éxito –el ofrecimiento de información actualizada de una realidad mutable por definición- es la de su pronta invalidez como información fiable hic et nunc. Es en este preciso contexto, dondemayormente da en el blanco la llamada maldición de Von Kirchmann (“tres palabras del legislador convierten bibliotecas enteras en basura”), máxime habida cuenta de que no nos encontramos ante un solo legislador sino ante muchos, caracterizados en su mayoría por la incontinencia, ajenos por lo general al respeto por la estabilidad de la norma como un deber-ser. Ciertamente, el ideal de permanencia de la norma es traicionado de continuo con la excusa falaz de que las cosas cambian, lo que en gran medida no es sino un cómodo refugio argumental para justificar esa motorización legislativa productora de normas enfermas por causa de la improvisación y por su mala calidad intrínseca. Pero hay otro efecto, este sí verdaderamente nocivo, cual es el de confundir la obra hiper documentada con la obra de calidad, porque esta confusión llevada a extremo –como sucede ya de ordinario- conduce a la aniquilación del pensamiento propio y libre, ya que las ligaduras formales pueden asfixiar o anquilosar la soltura que es necesaria para expresar un pensamiento diáfano y directo. Está claro; si lo que acaba valorándose más de una obra es su aparato bibliográfico y documental, la riqueza de las citas, el número de menciones que alcance en los índices al uso, las valoraciones “doble ciego”, la valoración de la editora en los numerosos ranking existentes y demás técnicas de moda que son extrínsecas al propio contenido de la obra, ello puede convertir en imbatible un producto que quizás no merezca serlo y, por el contrario, puede dar pie a calificar como un subproducto todo pensamiento de valor que no venga acompañado de esa parafernalia. Valga la digresión anterior para subrayar que la presente obra, pese a soportar la gran carga de describir pormenorizadamente todo cuanto concierne a la figura del concierto social –lo cual satisfará plenamente al operador ordinario de dentro o

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