Juan Blanco Arellano
Auxiliar administrativo
IES Mar de Cádiz
DT de Desarrollo Educativo y Formación Profesional en Cádiz
En un momento en el que se cuestionan cada vez más los límites de la inteligencia artificial (IA), no podemos adentrarnos en su uso sin haber prestado atención a lo esencial: los datos sobre los que esta se cimienta. Lo contrario sería empezar la casa por el tejado.
¿Cómo accedemos al conocimiento? Respuesta rápida: buscándolo, identificándolo y, posteriormente, asimilándolo. ¿Respuesta larga? Accedemos al conocimiento de manera secuencial, lineal. Al menos, así ha sido hasta hace relativamente poco tiempo. Un libro, una revista, un manual de 400 páginas de gestión de subvenciones; todos se leen de la misma manera: una página tras otra, de la primera a la última. Palabra tras palabra, letra tras letra. De pe a pa.
Las maravillas de la búsqueda indexada
Por fortuna, desde hace ya unos siglos contamos con los índices como herramientas para poder identificar dónde se encuentra el conocimiento específico que necesitamos y, a una mayor escala, con los catálogos archivísticos y bibliotecarios. Con el nacimiento de internet, se introdujo una nueva forma de acceder a la información y el conocimiento: la búsqueda indexada. Gracias al etiquetado masivo y la identificación de palabras clave, podemos acceder directa y específicamente a lo que necesitamos. Ni siquiera tenemos que ver una película de dos horas para poder ver una escena clave: solo necesitamos hacer clic o tocar la barra de tiempo en el minuto exacto que queremos ver.

Si a estas posibilidades le añadimos el aliño de una cada vez más cuestionada inteligencia artificial y sus alucinaciones, podemos considerar que la información es hoy más accesible que nunca. Pero, ¿toda ella? Sin entrar en los límites de internet a la hora de recabar todo el conocimiento humano, sus sesgos cognitivos intrínsecos y la siempre presente brecha digital, buena parte de este se queda fuera de nuestro alcance.
Los chats grupales como frágil herramienta colaborativa
En el ámbito de la Junta de Andalucía, no debe resultar ajeno a ninguna persona empleada pública recurrir a grupos de WhatsApp o Telegram para recabar información sobre cómo realizar un procedimiento o trámite. Estos espacios virtuales echan fuego cada vez que aparece una normativa o convocatoria nueva, ante la cual surgen dudas que, como una matrioska, encierran más y más incertidumbres. Todos y todas acudimos a ellos para conocer cómo podemos solventar problemas que, casi siempre, son comunes, pero que se enfrentan a una fragmentación derivada de una estructura —territorial, servicios centrales, por servicios, e incluso por unidades— que no siempre responde a unas formas de proceder homogéneas.

La solución ante toda la avalancha de mensajes que se suele generar pasa, para las personas más avezadas, por usar el buscador dentro de estas aplicaciones o el comando Ctrl. + F si se trata de un extenso manual en .doc o .pdf. Pero no siempre sirve. ¿Cómo podemos organizar todo este conocimiento crítico, muchas veces escondido en los cajones de las personas más experimentadas de la Administración pública, para hacerlo accesible a todo el personal?
La filosofía wiki como principio cocreador
Muchas de las personas que contestan, contribuyen y aportan conocimiento en estos grupos no lo saben, pero están siendo fieles a la filosofía wiki. Solo les falta llegar a la misma conclusión que llegó en 1995 Ward Cunningham, inventor del concepto «wiki» («rápido», en hawaiiano). En su origen se trataba de «la base de datos en línea más simple que pueda funcionar». Poco después, en 2001, Jimmy Wales y Larry Sanger, fundadores del proyecto de enciclopedia Nupedia, decidieron utilizar este método como base para la hoy archiconocida Wikipedia, una de las diez webs más visitadas del mundo.

El sistema es simple: ¿necesitas información? Búscala en Wikipedia. ¿Esa información no existe, es inexacta o está incompleta? Añádela, precísala, complétala. Solo es necesario crearse una cuenta gratuita y ponerse a ello. Evidentemente, esta forma de trabajar entraña inconvenientes como la posible falta de fidelidad, coherencia o veracidad del contenido publicado. Muchas de ellas son solventables mediante el establecimiento de bibliotecarios, una clase especial de usuarios que tienen la potestad de editar y borrar páginas, ediciones y cualquier otro elemento publicado en Wikipedia con el fin de ser fieles a sus políticas, conocidas como Los cinco pilares.
El Código de Conducta TIC como guía
Llevada a la Administración General de la Junta de Andalucía (AGJA), una wiki propia podría contar con un valor añadido extremadamente preciado: la virtud de estar compuesta con el puño y letra (pulsada) del personal empleado público y funcionario de la Junta. Es decir, que a la pátina de protección que supone la salvaguarda ofrecida por los wikibibliotecarios, se le añade la responsabilidad que poseen los empleados y empleadas públicos de la AGJA, avalado por su sujeción al Código de Conducta en el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación para profesionales públicos de la Administración de la Junta de Andalucía.
En su artículo 14.2, dedicado a las redes sociales, ya dispone que los profesionales que atiendan un perfil corporativo en una red social —y un perfil en una hipotética wiki de la Junta encaja en esta descripción— «velarán especialmente por el cumplimiento de la normativa en materia de protección de datos personales en el contenido que publiquen en el perfil» y «por la actualización, calidad, integridad, consistencia y fiabilidad de los contenidos del perfil». Como colofón, las personas empleadas públicas «no emitirán opiniones personales desde el perfil» y «respetarán las opiniones de la ciudadanía, evitando cualquier tipo de enfrentamiento». Con la normativa ya existente, el posible vandalismo o la falta de integridad de una wiki para trabajadores y trabajadoras de la Junta no tendría por qué producirse. Al menos, no en mayor medida que en unos grupos de WhatsApp sujetos a unas normas de juego que escapan a la propia institución pública andaluza.
Una wiki propia para la Junta
Las iniciativas hasta ahora han sido muchas, pero muy fragmentadas. Existen diversas wikis a nivel de consejería, delegaciones y unidades, a menudo enfocadas a la descripción técnica de servicios TIC. Uno de los mayores intentos por homogeneizar ese conocimiento lo supuso la Wiki para la Gestión del Conocimiento del Instituto Andaluz de Administración Pública (IAAP), un proyecto enmarcado en el programa Embajadores y Embajadoras del Conocimiento de la Junta de Andalucía al que también pertenece esta revista. Puesto en marcha en su edición de 2022, el proyecto (renombrado como Nexum en 2023) nació «con el espíritu de constituirse como una herramienta universalmente empleada por el personal de la Junta de Andalucía, transversal, escalable, de acceso gratuito, no rastreable desde el exterior de la red corporativa (…)».
A las dificultades técnicas inicialmente encontradas se le sumó precisamente esta falta de acceso desde el exterior de la Red Corporativa de la Junta de Andalucía para el personal que presta servicios fuera del ámbito de los servicios centrales y las delegaciones territoriales —entre quienes me incluyo—, lo cual supuso el mayor freno a su expansión. El proyecto acabó extinguiéndose tras su edición de 2024.
Una fórmula extraoficial para un contenido oficial
Todos esos esfuerzos no han sido en vano. Ante una dificultad como la falta de acceso del personal destinado en centros educativos no universitarios dependientes de la Junta de Andalucía (institutos de educación secundaria, escuelas de idiomas, conservatorios, etc.), la comunidad de prácticas (CoP) del IAAP SéneQAs —en la cual participo— nació en noviembre de 2024 con el objetivo de unificar criterios respecto a la gestión de las tareas administrativas en los centros educativos. En esencia, se trataba de un manual colaborativo destinado al personal administrativo de los centros educativos no universitarios de Andalucía y de un repositorio de documentos sobre tareas administrativas en los centros educativos.

Tras haber barajado distintas posibilidades, la CoP se decantó por la herramienta miraheze.org, un servicio de alojamiento wiki sin publicidad impulsado por una organización sin ánimo de lucro compuesta por voluntarios expertos de MediaWiki, el software detrás de la Wikipedia y de muchas otras wikis a nivel mundial. SéneQAs es accesible de forma privada, previa solicitud a sus administradores, para usuarios corporativos de la Junta de Andalucía, si bien no cuenta con carácter oficial. Como tampoco lo tienen los tan necesarios grupos de WhatsApp. Desde su creación, muchas de las consultas realizadas a través de estos chats grupales acaban siendo derivadas a SéneQAs con el fin de promover su uso y participación activa a través del escrutinio, mejora y actualización de sus contenidos.
La wiki no funciona, ¿quién arregla la wiki?
En corto: tú. ¿Que se han ampliado los plazos de un procedimiento y descubres que la wiki está desactualizada? Actualízalo tú mismo o tú misma y añade la referencia al documento oficial que lo prueba. ¿Que resulta que descubres que la información es errónea? No importa: puedes acudir a la pestaña de historial y ver quién lo ha escrito para iniciar una discusión con su autor o autora y llegar a un consenso en el que siempre prime la información oficial. ¿Que ves que falta algo? Añádelo como a ti te gustaría habértelo encontrado el día que fuiste a buscarlo. Eso es la filosofía wiki. Una forma ágil, sencilla y estructurada de cocrear y mantener el conocimiento necesario para prestar el mejor servicio público. De todas y todos, para todas y todos.
El espíritu autodestructivo de la IA: el caso Stack Overflow
En agosto de 2023, una huelga de moderadores voluntarios del portal de preguntas y respuestas Stack Overflow (una suerte de Reddit para programadores informáticos) puso en jaque a la comunidad mundial de desarrolladores de software. En el centro del debate: la permisividad de la compañía con el uso de contenido generado por inteligencia artificial generativa en detrimento del creado por seres humanos, en lo que supondría «una importante amenaza a la integridad y confiabilidad de la plataforma y de su contenido».

Para los huelguistas, que acabaron llegando a un acuerdo con la empresa propietaria del sitio web, las consecuencias del abuso de la IA generativa son obvias: si todo el mundo recurre a la inteligencia artificial para obtener información y generar contenido, ¿quién nutre inicialmente a esta misma IA del conocimiento necesario para responder? En su propia autodestrucción, podría darse el caso de que la IA se basase en la IA para responder lo que le ha preguntado la IA. Es lo que los defensores de la huelga conocen como «regurgitar».
De los cimientos al conocimiento
Mientras sigan existiendo limitaciones técnicas que impidan el acceso a una wiki corporativa propia para la Junta de Andalucía, respaldada por acceso LDAP y monitorizada por bibliotecarios y bibliotecarias expertos en wiki, se hace necesario arremangarse y poner todo ese conocimiento a disposición del colectivo al que pertenezcamos: ya sea el personal auxiliar o administrativo de los centros educativos, agentes medioambientales, personal directivo o facultativo de cualquier cuerpo de la AJA.
Tener una buena wiki puede suponer contar con los cimientos necesarios sobre los que se puede sustentar la IA o cualquier otra forma de acceso convencional a la información para que esta sea actualizada, de calidad, íntegra, consistente y fiable. Justo lo que nos demanda el Código de Conducta TIC como buenas personas empleadas públicas.
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